Estos días hemos estado “discutiendo” en una lista de correo sobre la “obsolescencia programada”… muchas opiniones, casi todas muy razonadas y casi todas muy razonables.
No nos referíamos a esas cosas que hacen algunos fabricantes que les ponen una “fecha de caducidad” a las piezas, pasada la cual el producto se estropea forzando obligatoriamente a adquirir un nuevo producto por ser más cara la reparación que la nueva compra.
Nuestro tema iba más por las mejoras tecnológicas que hace que un equipo, pasado relativamente poco tiempo, se le pone el sello de “obsoleto”.
Algo que escuché muy razonable es que nosotros compramos un producto que hace ciertas cosas que entendemos necesitamos. Pues lo que tenemos que esperar es que esas cosas las haga siempre que es por ellas por las que hemos pagado.
Si la empresa “mejora” el producto, no nos debería importar, porque ya tenemos uno que hace las cosas que queríamos cuando lo compramos.
Por ello, aunque sin duda los fabricantes son “culpables”, mucha culpa tenemos los usuarios, lo tontos que somos en caer en la trampa de las empresas.
Estos días atrás he tenido que poner en marcha mi iPhone (del 2007) y bueno, sigue llamando, sigue teniendo mensajes, wifi, aplicaciones, etc. Sigue siendo totalmente funcional. Y no creáis, aunque estoy contento con el iPhone 4, más de una vez y dos ha pasado por mi cabeza… “Rafa, qué tonto eres!!! con lo bien que funciona el iPhone, para qué te compraste el iPhone 4?”. Si es que incluso la batería le dura mucho tiempo!!!

Y un par de fotos en BN para darle el aspecto de Antiguo.



Luego os cuento la otra historia, la de mi PowerBook G4, que… bueno, os lo cuento otro día.